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  • Wendy Bello

¡Esto no lo esperabas!

Cuando mi esposo y yo decidimos emigrar, el plan original era venir a los Estados Unidos. Era nuestro plan, pero no el de Dios. El plan de Dios implicaba un desvío de un año y medio por otro país. En aquel entonces a mí me resultó un poco difícil comprenderlo. Con mis ojos humanos no podía encontrar el sentido a aquel aparente inconveniente. Era un país frío, muy diferente y donde apenas conocíamos a nadie.

Al mirar atrás ahora me doy cuenta de que solo Dios con Su sabiduría pudo haber orquestado algo así. En ese año y medio crecí mucho más que durante varios años juntos. Y no hablo de crecimiento físico, hablo de crecimiento espiritual, madurez. Viví experiencias que hubiera preferido no tener, pero entiendo que fueron necesarias. También puedo ver cómo el Señor nos usó en ese breve tiempo para bendecir la vida de algunas personas y cómo también nos bendijo a nosotros mediante las vidas de muchas otras.


Los desvíos en la vida son necesarios porque nos hacen crecer y nos llevan a depender más de Dios y, sobre todo, prueban nuestra confianza en Él. Piensa por ejemplo en los Israelitas de camino a la tierra prometida. La trayectoria que pudo haberse hecho en días prácticamente demoró cuarenta años. Dudaron de Dios, le desobedecieron, y el desvío fue costoso, pero a pesar de todo, fueron testigos de la fidelidad de Dios, de Su provisión, Su misericordia, Su protección. Fue la gracia de Dios lo que los llevó al otro lado.


Mi año y medio en ese otro país tuvo sus momentos difíciles, pero hoy puedo darle gracias a Dios por haberlo hecho de esa manera. El mensaje de Santiago hace eco en mi corazón: «Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte» (Sant. 1:2-4).


Es probable que ahora mismo estés en un desvío; no lo quieres, no lo viste venir, pero ahí estás. Vale recordar las conocidas palabras de Pablo en Romanos: «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito» (Rom. 8:28, NVI). El desvío en que puedas encontrarte ahora no fue una sorpresa para Dios, es parte de Su plan, y ese plan es perfecto. Está diseñado para traer gloria a Su nombre, en primer lugar, y bien a tu vida. Los desvíos pueden ser lentos, dolorosos y hasta parecer interminables, pero el resultado traerá bien. Confía en Dios y pídele la fuerza y la gracia para seguir adelante mientras lo vives.


Me gustaría compartirte este video donde tocamos el tema qué es realmente "vivir por fe".



Mi oración es que este artículo hay sido de bendición y edificación para tu vida. Si sabes de alguien que pudiera beneficiarse de estas palabras, ¡te animo a compartirlo! Gracias.


Bendiciones,


Wendy


(Parte del contenido de este artículo fue tomada del libro "Un corazón nuevo".)